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El término se empleó por primera vez en 1908, en un ensayo publicado en París.

 

Hoy por hoy, oír hablar de dificultades en el aprendizaje o de la atención a la diferencia se ha convertido en una parcela más de nuestro día a día. Sin embargo, y aunque parece que haya estado siempre ahí, no hay que perder de vista que la psicopedagogía es una disciplina mucho más joven que otras con las que se relaciona, como la medicina o la pedagogía.

De hecho, y aunque sin utilizar todavía este término, algunas fuentes sitúan el nacimiento de prácticas que le son propias en Estados Unidos y en la segunda mitad del siglo XIX, fuertemente influido por el positivismo científico de Auguste Comte. Como síntomas de esta preocupación creciente por modernizar y universalizar la educación,  encontramos la aprobación de la Ley Educativa Obligatoria en Rhode Island (1880) y, ya en 1902, la fundación la National Society for the Study of Education, cuyas publicaciones y actividades ejercerían una notable influencia en el ámbito de la psicopedagogía.

Mención aparte merece la llamada pedagogía de la acción, impulsada a finales del siglo XIX por teóricos de la talla del estadounidense John Dewey (1859-1852), y secundada en Europa por los pedagogos Georg Kerschensteiner (1854-1932) o Maria Montessori (1870-1952).

Una situación similar es la que se da en el otro extremo del continente americano. Por ejemplo, Chile pondría en marcha su primera escuela para sordomudos e invidentes en 1852.

Sin embargo, hay que retroceder aún más en el tiempo para dar con los auténticos precursores de la psicopedagogía (al menos, desde el punto de vista teórico). Probablemente, el primero en sentar las bases para esta futura ciencia fue el pedagogo eslovaco Jan Amos Komenský, Comenio (1592-1670), quien intentó acometer una profunda reforma pedagógica de su época en su obra Didáctica Magna (1657). Un siglo después, el suizo Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) sería el primero en abordar la estrecha relación existente entre el psiquismo y la educación en su tratado Emilio (1762).

El pensamiento de Rousseau acabaría influyendo en su compatriota Johann Heinrich Pestalozzi (1746-1827), dedicado por entero a la educación de los niños pobres y, como él mismo afirmaba, a "psicologizar la instrucción humana”. También fue un referente para el pedagogo alemán Herbart Johann Friedrich (1776-1841), cuyas aportaciones sobre pedagogía aunaban la psicología y la ética.

Tanto Pestalozzi como Herbart sentarían las bases de una pedagogía funcional, aunque estas teorías aún tardarían en materializarse. A ello contribuiría decisivamente la sueca Ellen Key (1849-1926), quien defendió la necesidad de una reforma total del sistema educativo.

Ya en los primeros años del siglo XX, en pleno auge del control positivo y a la experimentación experimental,  teóricos como el psicólogo alemán Hugo Münsterberg (1863-1919) abogarían por la psicotécnica pedagógica.

 

El nacimiento del término

No obstante, hubo que esperar hasta 1908 para ver publicado por primera vez el concepto psicopedagogía. En esa fecha, se pudo leer la palabra psycho-pédagogie en Essais de Pédologie générale, editado en París y escrito por G. Persigout.  Poco después, el profesor U. Querton, de la Universidad Libre de Bruselas, se haría eco del término, aunque aún no se empleaba de manera generalizada.

Tal y como recogen Ángel C. Moreu y otros autores (2002), el primero en utilizar este concepto en Italia fue Emilio Galli, quien lo mencionaba en un texto publicado en Milán en 1911, y en el que establecía las pautas de los exámenes psicopedagógicos. Además, fue allí donde aparecía por primera vez la figura del profesional que se ocupa de llevar a cabo este proceso, bautizado por Galli como psicopedadogo.  

En España, el primer trabajo en el que se cita el término psicopedagogía lleva por título Nuevo tratamiento de la sordera, de la pedagoga Francisca Rovira y publicado en Barcelona en 1914. Este mismo año también vio la luz la obra fundacional Diagnóstico de niños anormales, de Anselmo González. No obstante, desde 1905, España ya contaba con su Museo Pedagógico, dotado de instalaciones de psicología y pedagogía. 

La aparición del término fue más tardía fuera de los países europeos de habla latina. Aunque en Alemania la expresión pädagogische psychologie (psicología pedagógica) ya se utilizaba con normalidad en la última década del siglo XIX, el primero texto en el que se habla de psychologisch-pädagogisches, también dedicado a la sordera, data de 1933.

En los años treinta asistimos a una cierta ordenación y consolidación en el sector de la psicopedagogía. Es en la Europa de entreguerras donde se pondrían en marcha interesantes movimientos de renovación pedagógica, reeducación de menores, educación especial para discapacitados y orientación psicopedagógica, aunque ralentizados por el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra.   

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico,  Estados Unidos incluía la educación especial como parte del ámbito educativo (1931). Asimismo, en los años cuarenta y cincuenta, el país asistiría al surgimiento de las primeras asociaciones de padres con hijos con dificultades de aprendizaje, tales como trastornos del lenguaje o del lenguaje escrito.

Décadas después, algunas universidades de América Latina pondrían en marcha sus primeros programas de psicopedagogía. En España, el primer intento de institucionalizar esta disciplina tuvo lugar en 1992, aunque esto provocó conflictos con los profesionales de la pedagogía y la psicología.

Afortunadamente, estas fricciones se saldaron de forma positiva, por lo que hoy se pueden cursar estos estudios en Psicopedagogía instituciones universitarias como la propia UNIBA, adscrita a la Universidad de Barcelona.

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