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Centenarios de la literatura hispanoamericana: el Inca Garcilaso y Rubén Darío

 
literatura hispanoamericana

El 22 o 23 de abril (como Shakespeare y Cervantes) de 1616 fallece en Córdoba el Inca Garcilaso de la Vega. Nacido el 12 de abril de 1539 en Cuzco, se trata del primer mestizo, peruano, de linaje, que vivió en España desde 1560 hasta su muerte, y que pudo adquirir una capilla en la mezquita de Córdoba para ser enterrado. Una bandera peruana y una corona de flores lo protegen del frío marmóreo.

Las obras del Inca Garcilaso de la Vega: un proyecto de largo aliento

Se cumple este año de 2016 el cuarto centenario del escritor criollo más importante de las letras hispanoamericanas del periodo colonial, junto con sor Juana Inés de la Cruz. No en vano Perú y México, o mejor dicho, los virreinatos de Castilla y la Nueva España, fueron los centros culturales más importantes en aquellos tiempos de conquistas y descubrimientos. Ciudades letradas en donde ser poeta o traductor ayudaba a ascender en la escala social y a tener un nombre. Hoy en día envidiaríamos ese poder letrado.

Su obra puede resumirse en la excelente traducción que hizo del italiano al castellano de la obra renacentista: Dialoghi d'amore (1535) del escritor judío portugués Judah Abarbanel o León Hebreo; en la historia de la conquista española en la Florida: La Florida del Inca (1605); en la crónica del reinado de los incas: Comentarios reales (1609); y en la historia de la conquista española en Perú: Historia General del Perú (1616).   

Todas estas obras, sin embargo, forman parte de un único proyecto de largo aliento, y, particularmente, las dos últimas. En los Comentarios reales, el Inca quiere demostrar que la grandeza y justicia de los reyes incas, regidos por sus leyes naturales, les hace aptos para ser restituidos, esto es, para que se les devuelva el poder que habían tenido hasta la llegada de los españoles; en la Historia general del Perú trata el autor de armonizar el cristianismo con la vuelta al poder del Imperio inca.

Pero no cabe duda de que la obra que le ha dado relevancia como escritor ha sido los Comentarios reales, por distintos motivos de los que destaco dos principalmente. En primer lugar, el deseo de reconciliar el Nuevo y el Viejo Mundo (de raigambre neoplatónica), ese mestizaje feliz y utópico del que habló Vasconcelos, pues se trata de una de las primeras historias que informó sobre el pueblo inca, a través de un testimonio real y directo. En segundo lugar, por ser una crónica escrita por un hombre mestizo, que llevaba en su sangre la ascendencia inca y la española. La calidad y belleza de su escritura acompañan a estos motivos principales.

Rubén Darío, el impulsor de la libertad rítmica

Este 2016 celebramos también el segundo centenario de la muerte de Félix Rubén García Sarmiento (Rubén Darío), la figura más emblemática, por excelencia, del Modernismo y uno de los genios de la poesía escrita en español.

A él se debe la invención de metros y la resurrección del ritmo acentual, la libertad rítmica que consiguió gracias a las traducciones de Poe y Whitman, los poemas semilibres, el endecasílabo anapéstico, la aparición del encabalgamiento entre los hemistiquios del alejandrino, el eneasílabo, el dodecasílabo o los versos amétricos.

El conocimiento que Darío poseyó de las técnicas poéticas fue extraordinario porque fue un genio del oído. Darío, que predicaba que “el ritmo es el que lleva a la idea”, que buscó rimar las acciones, que creyó que el lenguaje es sagrado y que cada palabra tiene un ritmo ideal que nos conducirá al ritmo del universo, transformó la poética porque fue un monstruo de la naturaleza, como Lope de Vega o como Wagner. Su papel, por lo tanto, es también histórico.

El inicio de una línea teórica y el arte como centro vital

Desde el punto de vista del significado, Darío modificó también la concepción poética y literaria. Con él se iniciaría una línea teórica, que tendría su continuación en las vanguardias y en la obra de Borges, y que reza que es la estética la que lleva a la ética, las formas las que evocan la idea, el ritmo el que conecta con el ser, y el eros lo que transforma al hombre. Nadie antes en lengua española había dado tanto valor a la estética. Sólo la belleza del arte permanece, ya había propuesto Keats en su famosa “Oda a una urna griega”, y Darío lo lleva a su experiencia poética y vital, es decir, invierte la concepción histórica del arte y entiende que es al arte al que hay que insuflarle algo de vida y no a la vida a la que hay que añadirle algo de arte.

Darío concibe el arte (estética, ritmo, belleza, formas, estilo) como centro vital pero no se queda solo ahí, en la torre de marfil, sino que pretende vitalizarlo, animarlo, humanizarlo, por la fe que tiene en su capacidad de transformar no la sociedad, sino el mundo vital. ¿Puede el arte, la belleza perfecta, el “Ideal” cambiar el destino del hombre? Platónico y romántico, en busca de este imposible, a Darío le vinieron todas las angustias y desvelos a partir de Cantos de vida y esperanza, cuando pierde la esperanza. El Darío de Azul y Prosas profanas es el que persigue una forma que no encuentra su estilo, el que pretende apresar la belleza en una palabra, el que desea dar vida a una estatua, el que busca, entre tantas mujeres exóticas, la mujer ideal, cercana al arte. Es el Darío profético. Posteriormente, en Cantos de vida y esperanza, comienzan sus desvelos porque no ha logrado satisfacer el ansia de pureza a través del camino del arte; sin rumbo, el poeta renegará de su estética: el cisne se encharcará, el azul se tornará un falso color, el clavicordio dejará de sonar y el arte, sustituto de Dios, ya no podrá redimirlo. Solo, entonces, esperará a que “Ella”, la Muerte, llegue, como exclama en su “Nocturno”.

El Inca Garcilaso escribió para ascender socialmente y ser alguien en una sociedad con problemas de limpieza de sangre. Darío vivió en el arte convencido de que éste podría transformar la vida y dar al poeta un destino y un rumbo. Uno y otro creyeron en el poder de la palabra y de la literatura. Son un ejemplo a seguir.

Mercedes Serna

Coordinadora de la Maestría en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana de UNIBA.

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